Todo lo que utilizamos a diario, desde un teléfono móvil hasta una barra de pan, ha necesitado un proceso de producción. Detrás de cada bien o servicio hay personas, recursos naturales, máquinas, conocimientos, tecnología y decisiones sobre cómo combinar todos esos elementos.
Por ejemplo, pensemos en una camiseta. Para que llegue a una tienda ha sido necesario obtener materias primas, transformarlas en tejido, diseñar la prenda, cortarla y coserla, utilizar maquinaria, transportar el producto y organizar todo el proceso. Además, hoy una empresa puede incorporar nuevas tecnologías, sistemas de inteligencia artificial o incluso robots para realizar algunas de estas tareas de forma diferente.
Pero esto nos plantea muchas preguntas: ¿qué recursos necesitamos realmente para producir?, ¿producir más significa siempre producir mejor?, ¿por qué unas empresas producen más que otras utilizando recursos parecidos?, ¿qué papel tienen la formación, la tecnología o la organización?, ¿hasta qué punto podrán la inteligencia artificial y los robots cambiar la forma en que producimos?
Antes de estudiar estos conceptos, vamos a reflexionar sobre algunas situaciones.