El empresario individual, también llamado autónomo, es una persona física que realiza de forma habitual, por cuenta propia y con ánimo de lucro una actividad económica.
Es una de las formas jurídicas más sencillas y frecuentes para iniciar un pequeño negocio, especialmente cuando una persona comienza sola y no necesita una estructura empresarial compleja.
Por ejemplo, pueden actuar como empresarios individuales un fontanero, una electricista, una peluquera, un diseñador gráfico freelance, una tienda de barrio, una fisioterapeuta, un profesor particular o una persona que vende productos artesanales por internet.










