Las emociones, la motivación y los hábitos no son temas separados: están muy relacionados. Dormir poco puede afectar a nuestro estado de ánimo; pasar demasiado tiempo con pantallas puede reducir la concentración; recibir muchos “me gusta” puede hacernos sentir bien durante un rato, pero también generar dependencia; y una emoción intensa puede llevarnos a tomar decisiones sin pensar demasiado.
En la adolescencia todo esto es especialmente importante, porque es una etapa en la que se viven cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales muy intensos.
Las emociones: Qué son las emociones y para qué sirven
Las emociones son respuestas internas que aparecen cuando algo nos afecta. Pueden estar relacionadas con lo que ocurre fuera de nosotros, como una discusión, una buena noticia o una crítica, pero también con pensamientos propios, recuerdos o preocupaciones.
Las emociones no son “buenas” o “malas” en sí mismas. Todas tienen una función. Lo importante es aprender a reconocerlas y a gestionarlas.
Por ejemplo:
- La alegría nos indica que algo nos gusta, nos hace sentir bien o nos conecta con otras personas.
- El miedo nos avisa de un posible peligro y nos prepara para protegernos.
- La tristeza aparece ante una pérdida, una decepción o una situación dolorosa, y puede ayudarnos a pedir apoyo.
- El enfado surge cuando sentimos que algo es injusto, que nos han faltado al respeto o que algo invade nuestros límites.
- La vergüenza aparece cuando creemos que los demás nos están juzgando negativamente.
- La sorpresa nos ayuda a prestar atención a algo nuevo o inesperado.
Una emoción no obliga a actuar de una manera concreta. Puedo sentir enfado y decidir hablar con calma. Puedo sentir miedo y aun así hacer una exposición oral. Puedo sentir tristeza y pedir ayuda en lugar de aislarme.
Ejemplo:
Lucía sube una foto a Instagram y recibe pocos “me gusta”. Empieza a pensar que ha hecho el ridículo y se siente triste y avergonzada. La emoción aparece porque interpreta que los demás la están juzgando. Sin embargo, puede decidir borrar la foto impulsivamente, preguntar a una amiga qué piensa o simplemente recordar que el valor personal no depende de una publicación.
Pregunta 39
Piensa en una emoción que hayas sentido esta semana. ¿Qué situación la provocó? ¿Qué te estaba indicando esa emoción?
Actividad 10, individual + puesta en común, 10 min - “La emoción tiene un mensaje”
Cada alumno elige una emoción de la lista: alegría, miedo, tristeza, enfado, vergüenza, sorpresa, culpa o nervios.
En el cuaderno completa:
a) Esta emoción aparece cuando…
b) Puede servirme para…
c) Puede ser un problema si…
d) Una forma adecuada de gestionarla sería…
Después se ponen ejemplos en grupo.
Reconocimiento de emociones propias y ajenas
Reconocer emociones significa ser capaz de identificar qué estamos sintiendo y también detectar cómo pueden sentirse otras personas.
A veces no es tan fácil. Podemos decir “estoy mal”, pero no saber si estamos tristes, enfadados, nerviosos, agobiados, decepcionados o cansados. Cuanto mejor sabemos nombrar una emoción, más fácil es gestionarla.
También es importante reconocer emociones ajenas. Para ello observamos palabras, gestos, tono de voz, postura corporal, silencios y contexto.
Ejemplo:
Un compañero está más callado de lo normal, no participa en el grupo y responde con frases cortas. Podemos pensar: “pasa de nosotros”, pero también podría estar triste, preocupado o avergonzado. Reconocer emociones ajenas no significa adivinar con seguridad, sino observar, preguntar con respeto y no juzgar demasiado rápido.
Pregunta 40
¿Qué haces normalmente cuando estás mal: lo dices claramente, lo ocultas, te enfadas, te aíslas, haces bromas…?
Control emocional: regular no es reprimir
Regular las emociones no significa no sentirlas. Tampoco significa fingir que todo va bien. Regular una emoción significa reconocerla, entenderla y decidir qué hacer con ella.
Reprimir sería esconder o negar lo que sentimos: “no me pasa nada”, “me da igual”, “no estoy nervioso”. A veces puede parecer útil a corto plazo, pero si siempre reprimimos, las emociones pueden salir después con más fuerza.
Regular sería algo diferente: “estoy enfadado, pero no voy a insultar”; “estoy nerviosa, así que voy a respirar y organizar lo que quiero decir”; “estoy triste, voy a hablar con alguien de confianza”.
Pregunta 41
Cuando te enfadas, ¿qué haces más a menudo: explotar, callarte, irte, contestar mal, hablarlo, esperar…?
Actividad 11, role-play, 15 min - “Regular no es tragarse todo”
En grupos de 4, representad una escena con 2 versiones:
Situación: alguien hace una broma pesada sobre otro compañero.
- Versión A: la persona reprime o explota.
- Versión B: la persona regula la emoción y responde de forma asertiva.
El resto de la clase identifica:
- qué emoción aparece,
- qué respuesta empeora el conflicto,
- qué respuesta lo gestiona mejor.

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