Muchas veces pensamos que actuamos de una manera determinada solo por nuestra personalidad o por nuestra forma de ser.
Decimos frases como:
- “Soy así”.
- “Me sale reaccionar así”.
- “No puedo evitarlo”.
- “Me pongo nervioso/a sin saber por qué”.
- “Me enfado y luego me arrepiento”.
Pero nuestra conducta no depende solo de la personalidad. También influyen el cuerpo, el cerebro, las hormonas, el cansancio, el sueño, la alimentación, el estrés y las emociones.
Por ejemplo:
- Si dormimos poco, nos cuesta más concentrarnos.
- Si estamos nerviosos, podemos quedarnos en blanco.
- Si estamos enfadados, podemos contestar mal.
- Si estamos tristes, podemos tener menos ganas de hablar.
- Si recibimos muchos mensajes o notificaciones, puede costarnos dejar el móvil.
Por eso, para entender la conducta humana, la psicología también tiene en cuenta el funcionamiento del cuerpo y del cerebro.
A esto lo llamamos bases psicobiológicas de la conducta.
Dicho de forma sencilla:
Las bases psicobiológicas de la conducta son los procesos del cuerpo y del cerebro que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos.
Pregunta 29:
Piensa en una situación en la que tu cuerpo haya influido en tu forma de actuar.
Por ejemplo:
- estabas cansado/a y contestaste mal,
- tenías hambre y estabas de mal humor,
- estabas nervioso/a y no pudiste concentrarte,
- estabas muy contento/a y actuaste con más energía,
- estabas enfadado/a y dijiste algo de lo que luego te arrepentiste.
Responde:
a) ¿Qué ocurrió?
b) ¿Qué notabas en el cuerpo?
c) ¿Cómo actuaste?
d) ¿Crees que habrías actuado igual si hubieras estado tranquilo/a?
¿Por qué el cuerpo influye en cómo pensamos, sentimos y actuamos?
El cuerpo y la mente están conectados. Lo que ocurre en nuestro cuerpo puede influir en nuestros pensamientos y emociones. Y lo que pensamos o sentimos también puede afectar al cuerpo.
Ejemplos:
- Si tienes miedo, el corazón puede latir más rápido.
- Si estás muy nervioso/a, puedes notar un nudo en el estómago.
- Si estás triste, puedes sentirte sin energía.
- Si estás alegre, puedes tener más ganas de hablar o moverte.
- Si estás estresado/a, puede costarte dormir.
- Si duermes mal, puede costarte controlar el enfado.
Por eso, cuando una persona actúa de una manera determinada, conviene preguntarse también cómo se encuentra físicamente.
No es lo mismo enfrentarse a un examen:
- habiendo dormido bien,
- habiendo desayunado,
- habiendo estudiado con tiempo,
- llegando tranquilo/a,
que hacerlo:
- con sueño,
- sin desayunar,
- con ansiedad,
- pensando que todo va a salir mal.
Ejemplo:
Un alumno tiene que exponer en clase. Se sabe el contenido, pero cuando llega el momento se pone rojo, le sudan las manos, nota el corazón acelerado y se queda bloqueado.
La explicación no es solo: “No sabe exponer”.
También pueden influir:
- los nervios,
- el miedo al juicio de los demás,
- la activación del cuerpo,
- pensamientos negativos,
- falta de práctica,
- experiencias anteriores.
Pregunta 30:
Completa la frase:
Mi cuerpo influye en mi forma de pensar o actuar cuando…
Después explica un ejemplo concreto.
Pregunta 31:
Lee esta situación:
Una alumna llega a clase después de haber discutido en casa. Está enfadada, cansada y preocupada. Un compañero le hace una broma sin mala intención y ella le contesta fatal.
Responde:
a) ¿Qué emoción traía de antes?
b) ¿Cómo influyó esa emoción en su conducta?
c) ¿El compañero era realmente la causa principal del enfado?
d) ¿Qué podría haber hecho para no descargar su enfado con otra persona?

No hay comentarios:
Publicar un comentario