Gracias a la captación de recursos mediante los pasivos financieros, los bancos obtienen dinero que pueden prestar a familias, empresas y administraciones públicas. Para hacerlo, diseñan distintos productos de financiación. A estos productos los llamamos activos financieros bancarios.
Se llaman activos financieros porque, desde el punto de vista del banco, representan un derecho de cobro. Cuando una entidad concede un préstamo, un crédito o financiación mediante tarjeta, el cliente recibe dinero o capacidad de pago, pero el banco adquiere el derecho a recuperar esa cantidad junto con los intereses y comisiones pactados.
Desde el punto de vista del cliente ocurre lo contrario: ese producto representa una deuda, porque tendrá que devolver el dinero recibido en las condiciones establecidas.
Por ejemplo, si una persona pide un préstamo de 5.000 € para comprar un ordenador, para ella supone una deuda. Para el banco, en cambio, supone un activo, porque tiene derecho a cobrar la devolución del préstamo y los intereses correspondientes.
Por eso, al estudiar los activos financieros bancarios debemos prestar especial atención a 3 aspectos:
- el dinero recibido;
- el coste de devolverlo;
- el riesgo de endeudarse por encima de nuestras posibilidades.
Préstamos
Un préstamo es una operación financiera en la que el cliente solicita una cantidad determinada de dinero y se compromete a devolverla en un plazo establecido, junto con los intereses y comisiones pactados.
En un préstamo, normalmente el cliente recibe todo el dinero al inicio de la operación y después lo devuelve mediante cuotas periódicas. Estas cuotas suelen incluir una parte del capital prestado y una parte de intereses.
Los préstamos pueden clasificarse de diferentes formas.
Según el plazo, pueden ser:
- préstamos a corto plazo;
- préstamos a medio plazo;
- préstamos a largo plazo.
Según la finalidad, podemos distinguir, entre otros:
- préstamos al consumo;
- préstamos personales;
- préstamos para estudios;
- préstamos para comprar un coche;
- préstamos hipotecarios;
- préstamos a empresas.
Los préstamos al consumo se utilizan para financiar compras de bienes o servicios, como un ordenador, un móvil, un coche, muebles o un viaje. En España, la regulación del crédito al consumo se ha reforzado en los últimos años para mejorar la protección de los clientes y evitar situaciones de sobreendeudamiento. En 2026 el Gobierno impulsó una nueva regulación de los créditos al consumo, incluyendo medidas sobre créditos rápidos, microcréditos y tarjetas revolving.
Los préstamos hipotecarios se utilizan normalmente para comprar una vivienda. En este caso, la vivienda actúa como garantía del préstamo. Esto significa que, si el cliente no puede pagar, la entidad puede reclamar la deuda y, en determinadas condiciones, llegar a ejecutar la garantía hipotecaria.
En febrero de 2026, la firma de hipotecas en España alcanzó 45.563 operaciones, el volumen más alto para un mes de febrero en 15 años. El importe medio fue de 173.280 € y el tipo de interés medio se situó en el 2,88 %. Además, el 61 % de las hipotecas se firmaron a tipo fijo y el 39 % a tipo variable.
Ejemplo aplicado
Imagina que una persona quiere comprar un portátil para estudiar y no dispone del dinero suficiente en ese momento. Puede pedir un préstamo de 1.200 € y devolverlo en 12 meses.
Antes de aceptar el préstamo debería preguntarse:
- ¿cuánto dinero recibo realmente?;
- ¿cuánto devolveré en total?;
- ¿qué interés me aplican?;
- ¿hay comisión de apertura?;
- ¿puedo devolverlo antes de tiempo?;
- ¿qué ocurre si me retraso en el pago?
La pregunta clave no es solo “¿puedo comprarlo ahora?”, sino “¿puedo pagarlo cómodamente en el futuro?”.
Preguntas:
1. ¿Por qué un préstamo es un activo para el banco y una deuda para el cliente?
2. ¿Qué diferencia hay entre pedir dinero para comprar un ordenador y pedir dinero para comprar una vivienda?
3. ¿Por qué el plazo de devolución influye en el coste total del préstamo?
4. ¿Qué riesgos puede tener pedir un préstamo para comprar algo que realmente no necesitamos?
Créditos o pólizas de crédito
Un crédito o póliza de crédito es una operación en la que el banco no entrega necesariamente todo el dinero al cliente desde el principio, sino que le permite disponer de dinero hasta un límite previamente establecido.
La diferencia principal con el préstamo es que, en el crédito, el cliente solo paga intereses por la cantidad que realmente utiliza. Sobre la cantidad no utilizada puede cobrarse una comisión de disponibilidad, aunque depende de las condiciones pactadas.
Este producto es muy utilizado por empresas y autónomos, ya que les permite hacer frente a necesidades temporales de liquidez.
Por ejemplo, una empresa puede tener una póliza de crédito con un límite de 20.000 €. Si en un momento determinado solo utiliza 6.000 €, pagará intereses por esos 6.000 €, no por los 20.000 € completos.
Preguntas:
5. ¿Qué diferencia hay entre recibir todo el dinero de golpe y disponer de él solo cuando se necesita?
6. ¿Por qué una póliza de crédito puede ser útil para una empresa?
7. ¿Qué riesgo puede tener acostumbrarse a usar crédito para cubrir gastos habituales?
8. ¿Qué producto parece más adecuado para comprar una vivienda: un préstamo hipotecario o una póliza de crédito?
Tarjetas bancarias
Las tarjetas bancarias permiten realizar pagos, retirar dinero y, en algunos casos, aplazar compras. Aunque todas se parecen físicamente, no todas funcionan igual. Es muy importante distinguir entre tarjeta de débito, tarjeta de crédito, tarjeta prepago y tarjeta revolving.
Tarjeta de débito
La tarjeta de débito permite pagar utilizando directamente el dinero disponible en la cuenta bancaria. Cuando se realiza una compra, el importe se carga de forma casi inmediata en la cuenta.
Por tanto, con una tarjeta de débito no estamos pidiendo dinero prestado al banco. Simplemente estamos usando nuestro propio dinero.
Este tipo de tarjeta suele ser la más fácil de entender y la más adecuada para controlar el gasto, porque solo permite gastar el dinero que tenemos en la cuenta, salvo situaciones concretas de descubierto o autorizaciones especiales.
Preguntas:
9. ¿Por qué una tarjeta de débito ayuda a controlar mejor el gasto?
10. ¿Qué ocurre si intentas pagar con tarjeta de débito y no tienes saldo suficiente?
11. ¿Tiene sentido decir que una tarjeta de débito es una forma de préstamo?
Tarjeta de crédito
La tarjeta de crédito permite realizar compras aunque en ese momento no tengamos el dinero disponible en la cuenta, porque el banco nos concede un límite de crédito.
Por ejemplo, una tarjeta puede tener un límite de 3.000 €. Esto no significa que tengamos 3.000 € más de riqueza, sino que el banco nos permite gastar hasta esa cantidad y devolverla después.
Hay 2 formas habituales de pagar con tarjeta de crédito:
a) Pago total a fin de mes
El cliente utiliza la tarjeta durante el mes y paga todo el saldo dispuesto al final del período pactado. En este caso, normalmente no se pagan intereses, aunque puede existir una comisión anual o costes asociados a la tarjeta.
b) Pago aplazado
El cliente decide devolver el dinero en varios meses. En este caso sí se pagan intereses, que suelen ser más elevados que en otros productos de financiación, como préstamos personales o hipotecarios.
Por eso, una tarjeta de crédito puede ser útil si se utiliza con control, pero puede convertirse en un problema si se usa para gastar por encima de la capacidad real de pago.
Preguntas:
12. ¿Por qué pagar con tarjeta de crédito puede dar una falsa sensación de tener más dinero?
13. ¿Qué diferencia hay entre pagar todo a fin de mes y aplazar el pago?
14. ¿Por qué los intereses de una tarjeta de crédito suelen ser más altos que los de una hipoteca?
15. ¿Qué gastos cotidianos podrían convertirse en un problema si se pagan siempre a crédito?
Tarjetas revolving
Las tarjetas revolving son una modalidad de tarjeta de crédito en la que el cliente dispone de un límite de crédito y devuelve el dinero mediante cuotas periódicas. El problema es que, si la cuota mensual es baja, una parte importante del pago puede destinarse a intereses y la deuda puede reducirse muy lentamente.
Estas tarjetas pueden resultar especialmente peligrosas si el cliente no entiende bien su funcionamiento. Pueden presentarse como una forma cómoda de pagar poco cada mes, pero acabar generando una deuda larga y costosa. El propio Banco de España advierte de que suelen ofrecerse como financiación rápida y flexible, pero es fundamental analizar bien cómo se devuelve el crédito.
Preguntas:
16. ¿Por qué una cuota mensual baja no siempre significa que un producto financiero sea barato?
17. ¿Qué diferencia hay entre pagar una compra a fin de mes y pagarla mediante una tarjeta revolving?
18. ¿Por qué una deuda pequeña puede acabar convirtiéndose en una deuda difícil de eliminar?
19. ¿Qué deberíamos mirar antes de aceptar una tarjeta de este tipo?
Tarjetas prepago o monedero
Las tarjetas prepago o tarjetas monedero funcionan cargando previamente una cantidad de dinero. El usuario solo puede gastar el saldo cargado en la tarjeta.
Son parecidas a una tarjeta de débito, pero no necesariamente están vinculadas directamente a una cuenta bancaria ordinaria. Pueden ser útiles para compras por internet, viajes o para controlar el gasto de menores o jóvenes.
Su ventaja principal es que limitan el riesgo: si cargamos 50 €, solo podremos gastar 50 €.
Preguntas:
20. ¿Por qué una tarjeta prepago puede ser útil para comprar por internet?
21. ¿Qué ventaja tiene frente a una tarjeta de crédito?
22. ¿En qué situaciones puede ser interesante limitar el saldo disponible?
Seguridad financiera: antes de pedir dinero prestado
Pedir financiación no es malo en sí mismo. Puede ser razonable endeudarse para comprar una vivienda, financiar estudios, iniciar un negocio viable o adquirir un bien necesario. El problema aparece cuando se pide dinero sin entender las condiciones o sin tener capacidad real para devolverlo.
Antes de contratar cualquier préstamo, crédito o tarjeta, debemos comprobar:
el tipo de interés nominal;
la TAE;
las comisiones;
el plazo de devolución;
la cuota mensual;
el coste total del crédito;
las consecuencias de impago;
si podemos cancelar anticipadamente;
si el producto incluye seguros u otros servicios vinculados;
si la entidad está autorizada y supervisada.
Preguntas:
23. ¿Por qué no debemos fijarnos solo en la cuota mensual?
24. ¿Qué diferencia hay entre “puedo pagarlo este mes” y “puedo asumir esta deuda durante varios años”?
25. ¿Por qué es importante conocer la TAE?
26. ¿Qué señales de alerta pueden aparecer en un crédito rápido anunciado por internet?
Actividad propuesta 1. ¿Cuánto cuesta financiar una compra?
Imagina que quieres comprar un ordenador de 1.000 €. Tienes 3 opciones:
a) Ahorrar durante varios meses y pagarlo al contado.
b) Pedir un préstamo personal a 12 meses.
c) Pagarlo con tarjeta de crédito aplazando el pago.
Busca información real en una entidad bancaria o en un comparador financiero y completa:
Después responde:
1. ¿Qué opción tiene menor coste total?
2. ¿Qué opción permite comprar antes?
3. ¿Qué opción implica más riesgo de endeudamiento?
4. ¿Por qué no siempre la opción más cómoda es la más barata?
5. ¿Qué decisión tomarías y por qué?
Actividad propuesta 2. Detectives de la letra pequeña
Analiza el siguiente anuncio ficticio:
“Compra hoy tu móvil nuevo por solo 20 € al mes. Sin papeleo. Aprobación inmediata. Llévatelo ahora y empieza a pagar más adelante.”
Responde:
¿Qué información falta en el anuncio?
¿Aparece la TAE?
¿Sabemos cuántos meses durará el pago?
¿Sabemos cuánto acabaremos pagando en total?
¿Qué preguntas habría que hacer antes de aceptar?
¿Por qué este tipo de publicidad puede ser peligrosa para jóvenes consumidores?


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