viernes, 30 de enero de 2026

La formación permanente

Durante mucho tiempo era normal estudiar unos años, conseguir un empleo y mantenerlo prácticamente igual durante toda la vida. Pero ese modelo ya no encaja del todo con la realidad actual. Hoy vivimos en un mundo que cambia rápido: aparecen tecnologías nuevas, cambian los hábitos de consumo, surgen profesiones que antes no existían y otras se transforman o desaparecen.

Por eso, aprender ya no es solo “ir a clase” en una etapa concreta. Aprender se convierte en una habilidad para toda la vida: una manera de adaptarte, mejorar y tomar mejores decisiones en lo personal y en lo profesional. La formación permanente te ayuda a mantenerte al día, pero también a crecer como persona, a entender mejor lo que ocurre a tu alrededor y a tener más opciones para elegir tu futuro.


La formación permanente

La formación permanente es la actitud y la capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. Implica estar preparado para adaptarte a cambios en:
  • tecnología (herramientas digitales, inteligencia artificial, apps nuevas),
  • trabajos (nuevas tareas, nuevos puestos, nuevas formas de empleo),
  • formas de comunicarte (redes, comunicación profesional, idiomas),
  • necesidades de la sociedad (nuevos problemas, nuevos retos, nuevas normas).

No significa estar siempre en un aula. Significa:
  • mantener la curiosidad,
  • actualizarte cuando algo cambia,
  • aprender cosas nuevas cuando lo necesitas,
  • mejorar habilidades que ya tienes.
Idea clave: la formación permanente no es un evento puntual, es un hábito.


¿Por qué es tan importante?

La formación permanente hoy es importante por varias razones:

En el trabajo
  • mejora tus oportunidades laborales,
  • te ayuda a acceder a puestos mejores,
  • te permite cambiar de sector si lo necesitas,
  • te hace más flexible ante cambios (nuevos programas, nuevas tareas, nuevos procesos).

En tu vida personal
  • aumenta tu autonomía (depender menos de otros),
  • mejora tu autoestima y seguridad,
  • te ayuda a tomar decisiones informadas,
  • te permite adaptarte a situaciones nuevas.

En la sociedad
  • ayuda a participar mejor (entender noticias, tecnología, derechos),
  • reduce desigualdades (quien aprende tiene más opciones),
  • te prepara para desafíos nuevos (cambios económicos, digitales o sociales).

Ejemplo :
Una persona que sabe aprender por su cuenta se adapta mejor si en su trabajo empiezan a usar una nueva herramienta digital, o si necesita cambiar de empleo y aprender habilidades nuevas en poco tiempo.


Competencias clave para aprender toda la vida

Para que la formación permanente funcione, hay habilidades que conviene entrenar:
  • Aprender a aprender: saber cómo estudiar, practicar y mejorar.
  • Pensamiento crítico: no creerte todo, comprobar fuentes, comparar información.
  • Competencia digital: saber usar herramientas y aprender a usarlas.
  • Comunicación: escribir bien, explicar ideas, trabajar en equipo.
  • Gestión del tiempo: organizarte, priorizar, mantener hábitos.
  • Resiliencia: aceptar errores, mejorar, no rendirse a la primera.


Actividad 12 (grupo, 10 minutos) — “Mi yo de treinta”

En grupos pequeños:

1. Imaginad cómo será vuestra vida a los treinta:
  • ¿trabajo? ¿estudios? ¿ciudad? ¿rutina? ¿independencia?
  • ¿cómo os comunicáis, compráis, trabajáis o gestionáis vuestra vida?
2. Decid 3 cosas nuevas que necesitaréis aprender de aquí a entonces (mínimo una) relacionada con trabajo y una con vida personal.

3. Para cada aprendizaje, explicad:
  • por qué es importante,
  • cómo lo aprenderíais (curso, práctica, tutorial, mentor, proyecto),
  • cuándo empezaríais (ahora / en un año / cuando lo necesitéis).

Plantilla rápida (para rellenar)
  • A los treinta 30, me veo…
  • Necesitaré aprender…
  • Porque…
  • Lo aprenderé con…
  • Empezaré…

Puesta en común (dos min)

Cada grupo comparte una idea con la clase:
“Algo que creemos que será clave aprender antes de los treinta es…”

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