La economía está presente en muchas de las relaciones que mantenemos con otras personas porque, para satisfacer nuestras necesidades, necesitamos producir, intercambiar y consumir bienes y servicios.
En las sociedades más simples muchas personas producían directamente buena parte de lo que necesitaban. Con el paso del tiempo, la especialización y el intercambio hicieron que dependiésemos cada vez más de otras personas para satisfacer nuestras necesidades.
Hoy esto resulta evidente: para comer, vestirnos, desplazarnos, estudiar o utilizar un teléfono móvil necesitamos del trabajo de muchas personas y empresas.














