Las empresas realizan diferentes tipos de inversiones según sus necesidades y objetivos. Podemos clasificarlas atendiendo a tres criterios:
A. Según su duración
Inversiones a corto plazo o de funcionamiento: se destinan a adquirir elementos necesarios para la actividad diaria de la empresa, que se consumen o renuevan periódicamente. Forman parte del activo corriente.
Ejemplo: una panadería compra harina, levadura y otros ingredientes para elaborar sus productos.
Inversiones a largo plazo o permanentes: se destinan a adquirir bienes que permanecerán en la empresa durante más de un año. Forman parte del activo no corriente.
B. Según su finalidad
Las inversiones permanentes pueden clasificarse, según el objetivo que persigan, en:
Inversiones de renovación: sustituyen equipos desgastados o averiados para mantener la actividad productiva.
Ejemplo: un restaurante sustituye un horno estropeado por otro nuevo.
Inversiones de expansión o ampliación: permiten aumentar la capacidad productiva de la empresa.
Ejemplo: una fábrica compra una segunda máquina para poder atender más pedidos.
Inversiones de modernización o innovación: incorporan mejoras tecnológicas para reducir costes, aumentar la productividad o mejorar la calidad.
Ejemplo: una empresa sustituye una máquina antigua por un robot que automatiza parte de la producción.
Inversiones en investigación y desarrollo (I+D): buscan desarrollar nuevos productos, materiales o tecnologías.
Ejemplo: una empresa farmacéutica invierte en investigar un nuevo medicamento.
Inversiones de carácter social: pretenden mejorar las condiciones de trabajo, proteger el medioambiente o beneficiar a la comunidad.
Ejemplo: una fábrica instala un sistema de depuración de aguas para reducir su impacto ambiental.
C. Según su naturaleza
Inversiones productivas: se destinan a adquirir recursos o desarrollar proyectos relacionados con la actividad de la empresa.
Ejemplo: una empresa de transporte compra nuevos camiones para ampliar su servicio.
Inversiones financieras: consisten en adquirir activos financieros, como acciones o bonos, con el objetivo de obtener una rentabilidad.
Ejemplo: una empresa invierte parte de sus excedentes de tesorería en bonos para obtener intereses.
Importante: una misma inversión puede pertenecer a varias categorías. Por ejemplo, comprar una máquina adicional para aumentar la producción es una inversión a largo plazo, de expansión y productiva.
Preguntas:
- ¿En qué se diferencia una inversión a corto plazo de otra a largo plazo? Pon un ejemplo de cada una.
- ¿Qué diferencia existe entre una inversión de renovación y otra de modernización?
- ¿Puede una inversión ser, al mismo tiempo, productiva y de expansión? Justifica tu respuesta con un ejemplo.
- ¿Por qué la compra de acciones por una empresa puede considerarse una inversión financiera?
Business case – Las inversiones de una empresa de alimentación
Una empresa que fabrica empanadas está creciendo y sus propietarios se plantean realizar varias inversiones:
A. Comprar materias primas por valor de 3.000 € para atender los pedidos de la próxima semana.
B. Sustituir un horno averiado por otro de características similares.
C. Comprar un segundo horno para aumentar la producción.
D. Invertir 10.000 € de sus excedentes de tesorería en bonos para obtener intereses.
- Clasifica las cuatro inversiones según su duración y naturaleza.
- Indica qué finalidad tienen las inversiones B y C.
- Si la empresa tiene una elevada demanda que no consigue atender y dispone de recursos limitados, ¿cuál de las inversiones priorizarías? Justifica tu respuesta.
PREGUNTA FINAL: Piensa en los siguientes conceptos, elabora una definición y pon un ejemplo de cada uno: inversiones de funcionamiento, inversiones permanentes, inversión de expansión, inversión de innovación.


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