Las empresas toman decisiones para alcanzar sus objetivos, pero esas decisiones no afectan únicamente a sus propietarios. También afectan a trabajadores, consumidores, proveedores, otras empresas, la sociedad y el medio ambiente.
Por ello, una empresa sostenible no debería preguntarse solamente: ¿Cuánto beneficio obtengo?
También debería plantearse: ¿Qué recursos utilizo?, ¿qué efectos provoca mi actividad?, ¿quién soporta sus costes? y ¿puedo mantener esta actividad a largo plazo?
La responsabilidad social empresarial supone que la empresa tenga en cuenta las consecuencias económicas, sociales y ambientales de sus decisiones.
Tres dimensiones de una decisión empresarial
Dimensión | ¿Qué debe valorar la empresa? | Ejemplo en La Espiga |
|---|---|---|
Económica | Costes, ingresos, productividad, rentabilidad y supervivencia a largo plazo. | Comprar un horno más eficiente aunque exija una inversión inicial elevada. |
Social | Efectos sobre trabajadores, consumidores, proveedores y sociedad. | Ofrecer unas buenas condiciones laborales o trabajar con proveedores locales. |
Ambiental | Consumo de energía, agua y materias primas, residuos, contaminación y emisiones. | Reducir envases, desperdiciar menos alimentos o utilizar energía renovable. |
Una decisión sostenible intenta encontrar un equilibrio entre estas 3 dimensiones.
Pensar a corto y a largo plazo
Una decisión que resulta más barata hoy no siempre es la mejor económicamente a largo plazo.
Imaginemos que La Espiga necesita cambiar su horno. Tiene 2 alternativas:
- Horno A: cuesta menos, pero consume mucha electricidad.
- Horno B: cuesta más, pero consume menos energía y tiene una vida útil mayor.
Si La Espiga únicamente compara el precio de compra elegirá probablemente el horno A. Pero si tiene en cuenta todo el coste durante varios años, puede descubrir que el horno B es la alternativa económicamente más interesante.
La sostenibilidad, por tanto, también implica pensar a largo plazo.
Pregunta 15. ¿Comprarías siempre la máquina más barata? ¿Qué otros costes deberías tener en cuenta?
Pregunta 16. Si un nuevo horno cuesta 15.000 € más pero permite reducir mucho el consumo eléctrico durante 10 años, ¿qué información necesitaría La Espiga para decidir si le compensa?
Recursos escasos y sostenibilidad
Como vimos al comienzo de la materia, los recursos son escasos. También lo son recursos fundamentales para la actividad económica como el agua, la energía, determinadas materias primas o el suelo. En el Tema 2 ya señalamos que el uso de los recursos renovables debe tener en cuenta su capacidad de regeneración y que los recursos no renovables plantean problemas de agotamiento.
Por ello, las empresas deben decidir qué recursos utilizan y cómo los utilizan.
La Espiga podría reducir su consumo de agua, utilizar maquinaria que consuma menos electricidad, reducir el desperdicio de materias primas o emplear envases reutilizables.
Estas medidas tienen un efecto ambiental, pero también económico: consumir menos harina, agua o electricidad puede reducir los costes de la empresa.
Pregunta 17. ¿Reducir el consumo de energía es una decisión ambiental o económica? ¿Puede ser las 2 cosas al mismo tiempo?
¿Quién soporta realmente los costes?
Supongamos que una empresa fabrica muy barato porque vierte sus residuos en un río.
Los costes que aparecen en su contabilidad pueden ser bajos, pero la contaminación provoca otros costes: limpiar el río, pérdida de biodiversidad, dificultades para otras actividades económicas o perjuicios para los habitantes de la zona.
Hay, por tanto, una diferencia entre los costes privados, que soporta directamente la empresa, y los costes sociales, que puede soportar el conjunto de la sociedad.
Cuando una actividad provoca efectos sobre personas que no participan directamente en ella hablamos de externalidades, concepto que estudiaremos con mayor detalle más adelante.
Pregunta 18. Si producir un artículo cuesta a la empresa 10 €, pero su fabricación provoca daños ambientales que tendrá que pagar la sociedad, ¿podemos decir que su verdadero coste para la economía es únicamente de 10 €?
Sostenibilidad y decisiones empresariales: La Espiga
Imaginemos ahora algunas decisiones reales que podría tener que tomar nuestra panadería.
La Espiga puede comprar harina a un proveedor lejano por 0,65 €/kg o comprarla a un productor próximo por 0,75 €/kg. La primera alternativa parece más barata, pero antes de decidir debería valorar también la calidad, el transporte, la seguridad del suministro o el impacto sobre proveedores de su entorno.
Puede sustituir sus bolsas de plástico por envases más sostenibles. El coste por bolsa aumenta, pero puede reducir residuos y mejorar la valoración de la empresa por los consumidores.
También puede producir más pan del que espera vender para asegurarse de que nunca falte producto. Esto aumenta las ventas potenciales, pero también puede provocar un elevado desperdicio alimentario.
O puede pagar salarios mínimos para reducir costes laborales o mejorar las condiciones de los trabajadores para intentar reducir la rotación, atraer trabajadores más cualificados y mejorar su productividad.
En todos estos casos no existe únicamente una variable que considerar. La empresa debe comparar costes y beneficios presentes y futuros.
Pregunta 19. Entre una harina más barata que procede de muy lejos y otra algo más cara producida en Galicia, ¿qué variables económicas considerarías antes de elegir?
Pregunta 20. ¿Puede pagar mejores salarios aumentar los costes y, al mismo tiempo, beneficiar económicamente a una empresa?
Pregunta 21. Si al final del día sobran 30 barras de pan, ¿qué alternativas tiene La Espiga? ¿Cuál aprovecharía mejor los recursos utilizados para producirlas?
Pregunta 22. ¿Estarías dispuesto a pagar algo más por un producto si tienes garantías de que se ha producido respetando determinadas condiciones sociales y ambientales?
Actualidad económica para debatir en clase
1. ¿Invertir para consumir menos agua puede ser rentable?
La planta de ArcelorMittal en Etxebarri ha introducido un sistema de reutilización y recirculación de agua desarrollado con Ecolab. Según Cinco Días, el sistema ha permitido reducir un 85% el consumo de agua potable y un 35% los vertidos. Es un ejemplo especialmente interesante porque muestra que la sostenibilidad puede convertirse también en una decisión económica: reducir la dependencia de un recurso escaso puede disminuir riesgos y hacer más resistente el proceso productivo.
Enlace directo: Aprovechar cada gota: la industria comienza a reutilizar sus aguas residuales – Cinco Días
Para debatir: una empresa tiene que realizar una inversión elevada para utilizar menos agua. ¿Es simplemente un coste ambiental o puede convertirse en una inversión económicamente rentable? ¿Qué ocurriría con una fábrica muy dependiente del agua si este recurso se vuelve cada vez más escaso y caro?
2. Salarios y responsabilidad social: ¿mejores condiciones laborales son solamente un coste?
En junio de 2026 Inditex alcanzó un acuerdo con CC OO y UGT para elevar un 12,5% los salarios hasta 2028 de cerca de 30.000 trabajadores de sus tiendas, junto con otras mejoras laborales.
Es un buen ejemplo para analizar la dimensión social de las decisiones empresariales, pero también su dimensión económica. Un aumento salarial incrementa directamente los costes de la empresa, aunque también puede influir sobre la motivación, la rotación de trabajadores, la capacidad para atraer personal o la productividad.
Para debatir: ¿subir los salarios es necesariamente negativo para el beneficio de una empresa? ¿Podría una empresa recuperar parte de ese mayor coste mediante una menor rotación, mayor motivación o productividad?
3. ¿Qué responsabilidad tiene una empresa sobre los alimentos que no vende?
Desde abril de 2026, restaurantes, supermercados y otros agentes de la cadena alimentaria deben aplicar las medidas previstas en la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario. Entre otras cuestiones, los restaurantes deben facilitar que el cliente pueda llevarse la comida sobrante sin cobrar por el envase y los supermercados deben adoptar medidas para favorecer la salida de productos próximos a su fecha de consumo.
Además, existen proyectos en los que empresas agroalimentarias colaboran con entidades sociales para aprovechar alimentos que de otro modo terminarían como residuos, combinando objetivos ambientales y sociales.
Enlace directo: Los restaurantes tendrán que facilitar los restos de comida en un envase gratuito – RTVE
Otro caso empresarial: Menús sociales contra el desperdicio alimentario – El País
Para debatir: pensemos en La Espiga. ¿Qué debería hacer con los productos que no ha vendido al final del día? ¿Rebajarlos, reutilizarlos, venderlos mediante aplicaciones contra el desperdicio, donarlos o tirarlos? ¿Qué costes y beneficios económicos, sociales y ambientales tiene cada alternativa?
4. La moda: ¿quién debe hacerse cargo de lo que ocurre con una prenda cuando deja de utilizarse?
La industria textil permite plantear muy bien el problema de la economía circular. En Europa se están desarrollando nuevas obligaciones para que los productores participen en la financiación y gestión de los residuos textiles. Al mismo tiempo, grandes grupos como Inditex y H&M están participando en proyectos e inversiones destinados a aumentar el reciclaje textil, en un sector en el que actualmente se recicla de nuevo como fibra textil una parte muy reducida de las prendas.
Un ejemplo cercano es la apuesta de Inditex por empresas tecnológicas capaces de convertir residuos textiles en nuevas fibras. El grupo mantiene, entre otros proyectos, un acuerdo con Ambercycle para utilizar poliéster procedente de prendas recicladas, aunque este material todavía resulta más caro que producir poliéster nuevo.
Para debatir: si fabricar con material reciclado es actualmente más caro que utilizar materia prima nueva, ¿por qué puede interesarle a una empresa invertir en estas tecnologías? ¿Quién debería asumir el coste de recoger y reciclar una prenda cuando termina su vida útil: el consumidor, la empresa que la fabricó o el conjunto de la sociedad?
5. Empresas, alquiler turístico y acceso a la vivienda
Las decisiones empresariales también pueden tener consecuencias sobre recursos que aparentemente no tienen relación directa con su actividad.
Plataformas digitales como Airbnb o Booking han facilitado enormemente que una vivienda pueda destinarse al alquiler turístico. Pero cuando muchas viviendas pasan del alquiler residencial al turístico puede reducirse la oferta disponible para quienes necesitan una vivienda habitual.
En abril de 2026 se había ordenado retirar más de 100.000 anuncios de alquileres turísticos que no cumplían los requisitos establecidos para operar en estas plataformas. El debate afecta directamente al modelo de negocio de las plataformas, a propietarios y empresas turísticas, pero también a los vecinos que compiten por un recurso escaso: la vivienda.
Enlace directo: Vivienda obliga a retirar más de 100.000 anuncios de alquileres turísticos – El País
Para debatir: Airbnb o Booking generan una actividad económica y permiten obtener ingresos a los propietarios. Pero ¿puede su actividad producir también costes sobre personas que no participan en esas operaciones? Si aumenta el alquiler turístico y disminuye la vivienda disponible para residentes, ¿estaríamos ante un posible efecto externo de una actividad económica? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la empresa que proporciona la plataforma?


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